La Inteligencia Artificial (IA) puede ser utilizada para impulsar el empleo digno y mejorar las condiciones laborales, contrarrestando la idea de que supone una amenaza para los empleos. Primero, la tecnología, incluida la IA, ha sido históricamente un motor de cambio y avance en las relaciones laborales, adaptándose y evolucionando para responder a las necesidades de cada era. La IA, en particular, ofrece nuevas oportunidades para la creación de empleo decente mediante la automatización de tareas rutinarias y la generación de nuevos roles que requieren habilidades digitales y analíticas avanzadas.Además, la IA puede contribuir a mejorar las condiciones laborales al optimizar procesos, facilitar el acceso a la formación continua y el desarrollo profesional, y promover ambientes de trabajo más seguros y equitativos. Estas tecnologías permiten una mayor flexibilidad y personalización del trabajo, lo que puede conducir a una mayor satisfacción y compromiso por parte de los empleados.Contrario a la percepción de que la IA podría eliminar puestos de trabajo, si se gestiona adecuadamente, la transición tecnológica puede generar más empleo de lo que destruye. La clave está en la implementación de políticas que promuevan la educación y el entrenamiento en competencias digitales, asegurando que los trabajadores puedan adaptarse y prosperar en el nuevo panorama laboral impulsado por la IA.Finalmente, se propone un enfoque colaborativo entre gobiernos, empresas y trabajadores para aprovechar el potencial de la IA en la creación de un futuro laboral inclusivo y sostenible. Esto implica considerar la IA no como un reemplazo de la fuerza laboral humana, sino como una herramienta que, integrada adecuadamente, puede enriquecer el trabajo humano y contribuir significativamente al logro del empleo digno para todos.